Ca l’Andreu o casa Andreu Fortuny, es uno de los testigos arquitectónicos del siglo XVI más singular de Els Pallaresos, un pueblo de Tarragona y una parada obligatoria para los amantes de la historia y el modernismo.
Situada en la plaza delante de la iglesia del pueblo, el prestigioso arquitecto Josep Maria Jujol, en 1920, restauró la casa con el objetivo de dividirla en dos viviendas independientes para alojar a los hijos de la familia propietaria.

Una casa con siglos de historia
La casa dispone de una planta baja, un primer piso y una buhardilla con la fachada de color ocre. La planta baja dispone de una monumental portalada de arco de punto redondo con los batientes revestidos de plancha de cocer repujado con filigranas sinuosas y formas geométricas.
El primer piso cuenta con tres ventanas acabadas en arcos circulares y las buhardillas están compuestas por una galería corrida, al estilo medieval catalán, de once arcos soportados sobre pilastras de maderas de ladrillo. Una cornisa soportada por arcuaciones ciegas de la que sobresalen las tejas árabes es la que culmina el edificio.
A la parte derecha de la fachada se encuentra adosada a la pared, la fuente de agua de la villa, con un estilo neoclásico con fecha del año 1863.
Una de las características que más destaca de esta obra Jujoliana es la gran puerta doble, con las barandillas y alféizares de hierro forjado, la ebanistería de las aperturas con la forma de la cruz de San Andrés y también el efecto visual de los marcos blancos de las aperturas.